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Dr. Oetker: adiós a Telepizza



Comer en los cines es de gañanes. Nunca entendí la manía de las palomitas en las salas: lo encuentro improcedente, menos para el dueño del bar, claro. Distinto es cuando el cine se ve en casa. En nuestro salón podemos comer, beber, hablar en voz alta o pausar para echar un polvo si tenemos novieta/ete porque no hay a quién molestar (bueno en realidad, sí: al vecino con el suc-guofer cuando tu edificio tiene tabiques de papel de fumar).

Con la crisis, podemos ahorrar sustituyendo los pedidos telefónicos a pizzerías por las ya famosas pizzas de Dr. Oetker. En lugar de gastar 6, 8 o 10€ más la propina (si no eres un agarrado de mierda), podemos comer pizzas de esta marca a solo 2.50€ o 3€.
De paso fastidiamos a esos empresarios hosteleros que se pasan por los huevos los convenios, contratan repartidores temporalmente una y otra vez en bucle infinito y ni siquiera les pagan la gasolina, como por ejemplo Da Canio en Santa Cruz de Tenerife. Estos individuos merecen un escarmiento y el mejor es no comprarles, tocándoles el bolsillo que ya les revienta de tanto robar a los jóvenes trabajadores españoles.

El producto, de origen alemán, es sencillamente espectacular: calidad, sabrosura y masa perfecta. La Tradizionale es mi favorita y tuneada con anchoas ya es lo máximo. La vegetal de Ristorante es muy curiosa, con guindilla y tomates cherry. También tienen paninis que no he probado pero supongo que serán igual de buenos que las pizzas. Además variedad de gama: pizzas finas (Ristorante), gruesas (Casa di Mama) o en horno de piedra (Tradizionale). Las que han llegado a España no son todas las que fabrica Dr. Oetker; faltan la Calabrese, la Hawaiana, la Biológica o la Panebello, pero la mayoría de variedades ya se encuentran en el mercado español.